El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player


Es TANTA la precisión de sus imágenes, es tal su habilidad para imitar con exacto verismo las cosas y la naturaleza, que la obra pictórica del maestro acuarelista Enrique Aguayo seduce y deslumbra a quienes lo contemplan.

Seducción y deslumbramiento; estas son las palabras más adecuadas a las emociones que proyecta a través de sus paisajes, y más específicamente de sus paisajes campestres, ese género pictórico al cual ha dedicado la mayor parte de su vida, de su esfuerzo, de su amor, de su talento, de su destreza innata, de su maestría técnica como dibujante y como colorista, de su fidelidad como practicante del peculiar credo acuarelista, y que lo ha hecho descollar entre el cumulo de otros muchos que entre nosotros practican esa misma religión pictórica, de tan delicados preceptos, pero de tan gozosas satisfacciones.

José Luis Meza Inda
Crítico de Arte